Necesitamos más mujeres que respeten los matrimonios y compromisos ajenos.

Con colaboración de Magnolia de Acero

Como hija de padres divorciados, puedo afirmar que por más madura que sea una separación, siempre quedarán secuelas. Mi madre, una gran mujer, mi padre un gran hombre; sin embargo, ambos cometieron errores y al final, la separación fue lo mejor… para todos.

Desde pequeña traté de entender las razones del mal matrimonio y del divorcio que vivimos y aunque a esta edad mi razonamiento es un poco más amplio, puedo asegurar que una de las causas más frecuentes y dolorosas de una destrucción matrimonial y familiar es la falta de solidaridad en las mujeres.

Porque es importante hacer un pacto de honor de respetar al hombre ajeno, ya sea novio, esposo, amigo con derecho, amante o como se quiera llamar; si sabemos que está compartiendo momentos con alguien más y con mayor razón, si sabemos que es un padre de familia y esposo de alguien, deberíamos alejarnos de inmediato.

Al tener las nociones de esta realidad, a los seis años empecé a pedirle a Dios “un hombre soltero”, sin más detalles, yo aseguraba que podía luchar y superar cualquier otro defecto, menos un hombre con compromiso… de esto, tengo que retractarme en parte, porque por pedir a tan grandes rasgos, me topé con unos cuantos pendejos, solteros por supuesto, pero con una estupidez incontrolable. La lección fue, que estaba bien estar segura de aspectos específicos que buscaba en un hombre, sin hacer una lista interminable, pero también es importante resaltar una serie de características básicas, con las que de alguna manera podré lidiar.

Sin embargo, reafirmo que la soltería del galán es un aspecto sumamente importante. Cuántas veces no hemos escuchado que el vecino que era feliz con su bella esposa y sus cinco hijos, dejó todo y se fue con la secretaria, con la niñera o con la vecina… Y en muchas ocasiones lo aceptamos como normal, con comentarios como: “pero es que la esposa ya no se arreglaba”. Por supuesto, con cinco hijos y un esposo (que la mayoría de veces cuenta como un hijo más), cualquier mujer descuidaría por un tiempo su arreglo personal, como un sacrificio por su familia.

Lo cierto es que nada justifica el que una mujer no respete la pareja de otra; los hombres podrán tener sus hormonas a flor de piel (las cuales difícilmente controlan), pero las relaciones son de dos. Se vale unirnos en favor del gremio… y se puede.